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    Vanessa Cambranis
    Reinventándome desde el alma
    Hace un tiempo, mi amigo Jorge y yo platicábamos de cosas triviales de la vida; él me dijo que le gustaba coleccionar muñequitos de cierta zaga de una película y me hizo una pregunta que quizás no había tomado muy en cuenta hasta ese momento: ¿Vane, tú coleccionas algo? Al instante le dije que no, pero meditando reaccioné y le dije sí, ¡sí colecciono! me gusta coleccionar los jaboncitos que ponen de souvenirs en los hoteles en donde me he hospedado cuando viajo… y me hizo un comentario que me llevó a remembrar muchas historias lindas de esos viajes…
    –¡Qué padre Vane, tienes historias en ellos!
    –Sí, sabes tengo varios y entre ellos unos muy emblemáticos mexicanos y unos extranjeros…
    La charla continuó unos minutos más y nos despedimos… el tema fue por demás muy interesante…
    Ha pasado un tiempo de aquella charla y desde entonces han sucedido muchas cosas lindas; otras quizás no tanto, pero han llegado… llegó el Covid-19 y con ello, muchas lecciones de vida maravillosas para todos.
    Este tiempo nos ha invitado a salir de nuestra vida tan común, ha «quebrado» nuestro confort y nos ha llevado a quienes tenemos un negocio, a reinventarnos… todos de una o de otra manera, tratamos de «mantener a flote» (dicen que en la guerra y en el amor, y yo ahora, agregaría en los negocios, ¡todo se vale!) nuestra fuente de empleos e ingresos, y bueno, aquí es donde la versatilidad e imaginación que nos caracteriza a los mexicanos nos ayuda mucho y la mercadotecnia, aunado a las «nuevas necesidades» que todos tenemos, hacen su chamba… todo ha cambiado… todo… incluso la manera de hacer «el super», «la despensa», «las compras», como  usted guste decirlo…
    He notado que en este tiempo son más los caballeros quienes asisten al super a realizar «la despensa». Los he visto con «el papelito» en mano de lo que tiene que comprar; con el celular tomando fotos a los productos y enviando para la aprobación de la dueña de sus quincenas y amores; los he escuchado diciendo «¿cuál quieres, el rosa o el blanco?», y me causa hasta cierta ternura ver sus rostros llenos de preocupación al no saber qué llevar al momento… me imagino el show que se le armará en casa si no llega con lo que le han solicitado…
    Realizar la despensa es terapia y todo un sistema de «experiencia administrativa y relajante» para algunos… en mi caso aplica.
    Cuando voy, trato (cuando puedo) de tomarme el tiempo y recorrer con calma los pasillos en donde están los productos que requiero… ¡sí disfruto ir al super! y quizás este «estar en casa» nos impide ir a hacer una de las necesidades básicas de nuestra vida de manera «cómoda y relajante» como ir por «la despensa»….
    Y es justo aquí en donde la imaginación y las nuevas necesidades que este tiempo que todos estamos viviendo, nos invita a reinventarnos, ¡muchas empresas hacen el super por ti!, ya sabes, ocupan el servicio de entrega a domicilio y otros, definitivo, te harán el día porque al ir por tu despensa, «te puede llevar al cielo»…
    Dicen que en los tiempos difíciles de tu vida, es cuando conoces a tus verdaderos amigos… eso dicen… y hace unos días recibí por parte de una querida amiga, un regalo muy especial: ¡una caja de despensa! Cuando la envió, no estaba en casa, mi taxista la trajo y la dejó en casa de mi vecina. Al día siguiente, su hijo amablemente me trajo la caja. ¡La abrí de inmediato! Y qué sorpresa tan linda me llevé al ver lo que contenía «la despensa»… ¡casi lloré de la alegría! ¡es tan maravilloso que alguien te mande una despensa en estos tiempos tan complicados para todos! pero justo al abrirla, me llamó la atención que incluía dos jaboncitos rosas, ¡sí! ¡ése! ¡el chiquito! el que huele delicioso y que en algún hotel (aclaro No Motel) ocupé…
    Recordé la charla con mi amigo Jorge… ¡estos llegaron a mi vida para mi colección!, pero de inmediato mi mente inquieta pensó: cualquiera que los vea en mi baño, pensará otra cosa de mi y ¡reí a carcajadas! ¡Sí usted también lo está pensando, lo sé! Déjeme aclarar, por favor…
    Me metí a investigar en internet en la página de México Desconocido sobre la historia de estos maravillosos jaboncitos: Nació en 1950, ¡es orgullosamente mexicano! ¡Viva México, señores! originario de Tepatitlán, Jalisco; lo elabora la fábrica Corona fundada en 1920. Actualmente la fábrica se encuentra en Ecatepec, Estado de México, y su producción de jabones de diferentes tipos es de alrededor de ¡72.6 millones al año! de los cuales, ¡el 80% es de jaboncito rosa!
    Es usado en Centroamérica, Sudamérica y Estados Unidos. Su eslogan me encantó: «Un jabón tan bueno como los demás, pero a un precio justo». Tiene 5 tamaños (pa’ que usted decida cuánto le dura el gusto y los recuerdos…) 25, 50, 100, 150 y 200 gramos, y cuenta con 3 presentaciones: rosa (justo el que me llegó de regalo en mi «despensa», el mini de 50 gr) y sabe algo mucho más interesante: su fórmula sigue siendo la misma…
    Lejos de lo que algunos mal pensados, sí, aquéllos que por nuestra picardía muy mexicana que traemos en el ADN, cuentan la historia que a este «jaboncito rosa» con un aroma muy peculiar y que es único por ser precisamente un olor a rosas, lo han colocado como ¡un referente sexual! ¡Dios! ahora entiendo lo de ir «desesperados o desesperadas» por las compras al super en estos tiempos… ahora recuerdo lo de la maravillosa mercadotecnia y publicidad que están realizando algunos Moteles en Xalapa… ¡ahora, ahora justo ahora, lo entiendo todo, toditito! ¡que alguien me explique! ¡No, no seamos «mal pensados»! y mejor continúo con la bella historia del «jaboncito rosa»… la marca es emblemática y muy querida por las familias mexicanas, ya que es justo en los hogares donde el 85% es utilizado para uso doméstico y sólo el 15% es de uso institucional: Hoteles, Moteles, escuelas, restaurantes, oficinas etcétera. Así que, bueno… ¡qué bonito es conocer la historia!, «otros datos», dice el dicho popular…
    La realidad es que si en casa, usted, damita o caballero, se «pelean» por ir por la despensa y tardan 4 horas, y encima, al regresar a su hermoso «hogar dulce hogar», llega «recién bañado y oliendo deliciosamente a rosas»… sí, usted, estoy segura que se bañó en casa de un amigo o amiga ¡porque el calor está muy fuerte en estos tiempos! Y un «buen baño» nos cambia el día, nos brinda una espléndida sonrisa y además, agreguemos que «ya descubrió lo maravilloso» que puede ser ir por las compras, y si le sumamos la «experiencia» para algunos excitante de salir arriesgándose al ir «al Super por la despensa», digo, dada la contingencia causada por el Covid, y siempre «pensando en el cuidado» de quienes están en casa, seguro que a usted las compras lo «llevaron al cielo» …
    Sólo le recomiendo algo: cuando le pregunten en casa «¿qué te pasó? ¿Por qué tardaste tanto? ¿Por qué vienen jaboncitos rosas en «la despensa» del super?» Usted, sí, que está con esa hermosa sonrisa de rosa en rosa, sólo dígale a la dueña o dueño de su amor: ¡Mi amor, te juro que venía en la despensa!
    PD ¡Por su bien, anótelo en su lista!
    Yo, por si acaso (y por mi bien), le tomé foto a la caja que me regaló mi amiga. Ahora ya son parte de una maravillosa colección de jaboncitos y lindos recuerdos…
    Linda noche a todos y todas.
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