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    Brenda Caballero

    Números Rojos

    Terminaba la frase “Mientras se están capacitando para el trabajo” cuando algo lo sacó de contexto y suspendió su discurso. De inmediato preguntó: “¿Qué fue lo que se están riendo? ¿La pantalla? ¿Qué hay en la pantalla?”. Al voltear intrigado, las risas aumentaron.  “Ahhh, que aparecen ustedes”, dijo el presidente Andrés Manuel López Obrador… entonces sonaron las carcajadas. “Paneen más, paneen para que aparezcan todas y todos”. En ese momento del paneo, una jovencita le dice algo al oído a su compañera y ésta saluda con el dedo medio. La cámara toma el momento.

    Este video se hizo viral ayer, y de allí un sinnúmero de descalificaciones en redes sociales hacia la joven. “Bribona que la metan a Santa Martha para que las reclusas le enseñen modales”, “Irrespetuosa del Presidente”, “chamaca malcriada”, “adolescente enojada con la vida que busca llamar la atención”, “Fuera mi hija, ya la hubiera puesto en su lugar”, “se le ve lo corrientita”, “es fifi”, “no tiene valores”, “está drogada”…

    Aunque también tuvo aplausos, porras y hubo quien se identificó con ella… “Ella me representa”, “La niña dijo lo que queremos decir millones”, “Le regalaría un ramo de rosas y le daría un beso por hacer lo que hizo”, “Ejerció su libertad de expresión”, entre otros.

    Pero, ¿verdaderamente la señal fue para López Obrador como algunos dicen o creen?

    Para empezar, tendríamos que analizar el porqué se hace esa señal. ¡Vaya! yo misma confieso hago la misma expresión a mi marido en casa cuando  me está molestando… para mí es como decirle “¡No me estés jodiendo! ¡vete a …lo lejos! y hasta ¡Púdrete!” Claro, mi señal del dedo medio le hace entender que la cosa va en serio y que si no deja de molestarme, me enojaré. Aunque para muchos puedo ser grosera o vulgar.

    Pero ¿por qué lo hacen los jóvenes?

    En mi experiencia con adolescentes puedo decir que es por irreverencia, desacuerdo y hasta hartazgo de algo. Claro, no todos son iguales, y mucho depende el entorno en el que viven y se desarrollan.

    Pero volviendo a la estudiante, ¿su señal fue dedicada al Presidente?

    No lo creo…  la adolescente hace la señal cuando hacen el paneo… es como si dijera “no me tomes, no me gusta, ¡toma! por hacerlo”… pero al camarógrafo.

    Pueden existir más respuestas, como su inconformidad de estar en un acto político, pues recordemos que a la mayoría de los jóvenes les desagrada este tipo de eventos que tardan horas, y también pudiera ser que allí se encontrara contra su voluntad.

    Pero antes de hacer un juicio contra la jovencita, recordemos eso, ella es una adolescente y como en muchos de ellos, creen vivir una edad donde poco o nada les importan las reglas o las instituciones, aunque en su casa le inculquen valores o le recomienden que no diga groserías. ¿Cuántos jóvenes son diferentes en su casa y en la calle? Incluso, si usted ha pasado cerca de una secundaria o preparatoria en automóvil, ¿cuántos estudiantes caminan en la calle y no se suben a la banqueta aunque usted se los diga? Al contrario, como van con sus amigos, hasta siguen la misma ruta y lo hacen enojar con un “¡ya cálmate viejito!”

    No justifico ni enjuicio a la joven, porque seguramente ella lo hizo por algo que sintió en ese momento, algo que seguramente después se aclarará.

    Lo que sí llamó mi atención fue la reacción del Presidente ante las risas al grado que interrumpió su discurso… se le vio confundido, sacado de contexto y lo hizo terminar de una manera diferente a la que había planeado. Sin duda, la señal de la joven no fue tan significativa, como las risas y carcajadas  de algunos presentes. Pareciera que en ese momento le cayó kriptonita.

    caballero_brenda@hotmail.com

    @NumerosRojos_BC

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