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    Brenda Caballero

    Números Rojos

    El título de esta columna parecería muy ad-hoc con el 14 de febrero que acaba de pasar pues hablar de Cupido siempre me remonta al Dios del Amor y a imaginarme a un angelito con flecha y arco en mano, acechando a las parejas para enamorarlas perdidamente. ¡Jamás imaginé a Cupido como asesino! por eso no logro entender cómo el periódico “¡Pásala!” tituló al feminicidio de Ingrid Escamilla con “¡La culpa la tuvo Cupido!” Seguido de la bajante: “A días de San Valentín, hombre mata y deja desollada a su novia en un depa de la Gustavo A. Madero”. No conformes con el título sensacionalista, tuvieron la aberrante y estúpida idea de exhibir, sí así tal cual ¡exhibir el cuerpo de Ingrid, como cualquier cosa! sin respeto a ella ni a sus familiares. Los periódicos fueron colgados en los puestos de revistas para que cualquier transeúnte pudiera verlos, inclusos niños y niñas. ¿A poco no es totalmente macabro?

    El editor del periódico incluso recortó y agrandó la fotografía del cuerpo mutilado… ¡para que el morbo vendiera! Sin embargo, pudo más la indignación sobre la filtración de las fotografías a las cuales únicamente las autoridades tuvieron acceso, las que por cierto, ya están bajo investigación.

    ¿Por qué filtraron las fotografías los policías? ¿Por qué algunos medios realzaron con morbo la noticia? ¿Por qué hasta se justificó al asesino en redes sociales? ¿Por qué se criminalizó y revictimizó a Ingrid? ¿Por qué mutilar y desollar su cuerpo?

    Respuestas pudieran ser muchas: morbo, violencia, odio, machismo y lo que a usted se le ocurra, sin embargo el asunto puede tornarse más complicado de lo que parece desde que en los últimos años, los feminicidios se han incrementado en el país de manera desmedida, cada vez con más saña, lo cual nos hacer preguntarnos: ¿Existe un odio desmesurado hacia las mujeres?

    Hace unos días, el fiscal general Alejandro Gertz Manero en las mañaneras de AMLO  abrió el debate sobre el término feminicidio y hasta indicó que existen obstáculos para judicializarlo como delito, por lo que llamó a considerarlo únicamente como homicidio. Esto me lleva a pensar ¿el asesino de Ingrid puede considerarse como un simple homicida? En mi opinión no, y más cuando según testimonios de vecinos, Ingrid era violentada por su propio esposo, amenazada por él, hasta cierto punto estaba privada de su libertad, pues su pareja no le permitía salir ni recibir visitas, lo cual llevó a la joven a denunciar violencia y hasta trató de suicidarse. Finalmente su pareja la asesinó y mutiló. En un homicidio simplemente no hay razones de género, se atenta contra la vida, la víctima puede ser cualquier persona y se prueba si es intencional o accidental.

    ¿Nota usted la diferencia?

    Considero que Gertz Manero quiere facilitarse el trabajo, pues el protocolo para investigar un feminicidio es diferente y lógicamente implica personal capacitado y concientizado en materia de género, implica por ejemplo, revisar las uñas de la víctima, por si rasguñó a su victimario, hasta investigar antecedentes de violencia, amenazas o acoso, entre otros.

    Ingrid es asesinada en medio de esta discusión entre homicidio y feminicidio. Su caso nos recordará siempre que nunca deben ser tipificados igual, pues la culpa es de su asesino no de Cupido.

     

    caballero_brenda@hotmail.com

    @NumerosRojos_BC

     

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