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    Salvador Muñoz

    Los Políticos

    Quizás no están ustedes para saberlo ni yo para contarlo, pero si hay un lugar sagrado en mi casa, es el baño. Darle la sacralidad que corresponde me llevó años de entrenamiento (que no estreñimiento), de resistencia y aguante. En pocas palabras, difícil es que pase a un sanitario que no sea el mío… claro, salir de la ciudad, de viaje, conlleva a una especie de ritual de “territorialidad mental” que me haga entender que ese espacio donde estoy, es mío y por ende, entonces, puedo “hacer del cuerpo” ahí.

    ¡“Hacer del cuerpo”! una expresión que ya está en desuso y que alcancé a escuchar a los abuelos y muy difícil a mi madre, que prefería usar otra, en respuesta a cuando preguntaba por alguien: “Se fue al cañito”…

    Ya he platicado la vez que entendí qué era eso de “ir al cañito”, cuando en una fiesta en un pueblo rumbo a Zongolica, al ir atrás de la casa donde celebraban algún cumpleaños, vi a una vieja ataviada con la ropa característica de esa zona: faldón negro, blusa blanca con hilados brillantes, huaraches; engalanando esto, sus largas trenzas y un cigarro en la boca. Se sentó en cuclillas haciendo un raro movimiento a su faldón, como si quisiera expandirlo, y en la naturalidad del acto como en la ingenuidad de uno, me acerqué a ver cómo corría el agua en un cañito cuando vi que de enmedio de la sentada, un río amarillo se unía a las aguas de ese surco… ¡la señora había ido al cañito!

    Han de preguntar a qué obedecen mis escatológicas confesiones y recuerdos… a que me encuentro en el Face de la reportera Lulú López, la foto de un sanitario móvil en medio del área de cubiles de diputados del PAN y PRI.

    ¿Y eso? Bueno, apenas el lunes, Maryjosé Gamboa, diputada del PAN, se quejaba en su twitter de que llegando al Congreso, se encontró que los baños de las mujeres que corresponden al área donde están, tenían un letrero que indicaba que estaban fuera de servicio por falta de agua. ¿Qué implicaba ello? ¡Ah! Que las diputadas, secretarias, asistentes, intendencia y demás damas, tienen que desplazarse al piso de arriba “para hacer sus necesidades” (otra frase eufemística que me encanta).

    Pues bien, en el PAN alguien tuvo la brillante idea de alquilar una letrina móvil y ponerla en el área donde por lo regular, había salas para que el visitante esperara sentado ser atendido por sus representantes populares, pero hoy, hay un montón de cachivaches muebles con letreros que indican son propiedad del PAN, lo cual se me hace dudoso, porque entiendo que debe ser parte del mobiliario del Congreso… a menos que no tengan código de barras que así lo demuestre. Pues junto a esos cachivaches está el sanitario móvil.

    Si bien es respetable que las diputadas del PAN cubran sus necesidades “del 1 y del 2” (otra frase más) de este modo, algo ha de tener de reservado el “liberar a Willy” o el “Orinitas vengo” que en lo particular, yo no usaría ese artefacto que donde está, siento que me posicionaría en la mira de todos quienes dirían: “éste no va a pasar a Tribuna”.

    Por supuesto, nuestra fisiología, la de los varones, es diferente a la de las mujeres, lo que implica que en eso de “hacer del vientre” (otra expresión más), los hombres podemos aguantar más que las damas y es precisamente en el Congreso local que se puede dar la prueba más clara de ello: en el caso del baño de las mujeres de la que se quejan diputadas del PAN, van tres días sin solución. En enero de 2018, el baño de los varones en la misma sección del Palacio Legislativo, se cumplían tres meses aproximados de que por un mingitorio se hubiera clausurado totalmente el acceso al sanitario, lo que pasaba a generar músculo en los esfínteres de los diputados que por ahí estaban, como El Gallo Bolo, Fernando Kuri, Basilio Picazzo, Vicente Benítez, Pepe Kirsch, entre otros.

    ¿Quién es el responsable de que los baños de las damas deban estar en perfectas condiciones en la LXV Legislatura? Pues “el primo” Carlos Iram Arévalo Rodríguez, director de Recursos Materiales y Servicios Generales.

    ¿Y quién fue el responsable de los más de tres meses sin baño para los diputados allá a finales del 2017 y principios del 2018? Pues Rolando Andrade Mora, ex diputado del PAN, ex director de Recursos Materiales y Servicios Generales, y actualmente asesor de esa bancada… quizás la ocurrencia de llevar una letrina móvil a las diputadas haya sido de él, digo, a sabiendas de lo que tarda en componer un mingitorio o hasta la falta de agua en baños… bueno, siempre y cuando “el Primo” Carlos Iram resuelva antes este asunto de esfínteres que me hacen recordar a Francisco de Quevedo y sus “Gracias y Desgracias del ojo del culo”, tratado que para muchos resultó ofensivo y obsceno, pero no tanto como que no funcionen los baños de mujeres en el Congreso de Veracruz.

     

    smcainito@gmail.com

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