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    Cecilia Muñoz

     

     

    “París, octubre de 1942. Un hombre y una mujer se conocen durante la ocupación de la ciudad. Él es un judío de origen toscano, ella una belga que persigue el sueño de convertirse en bailarina. Se casan y tienen dos hijos, uno de los cuales es Patrick Modiano. Durante veinte años viven juntos en un piso del muelle de Conti. A su alrededor, un mundo de personajes extraños: hombres de negocios cuyas tareas son siempre misteriosas, actrices de tres al cuarto dispuestas a cualquier cosa, amantes de personajes famosos, alcahuetes y aristócratas decadentes de dudosa sexualidad. Son hombres y mujeres que intentan huir de la guerra y las deportaciones, y tratan de arreglárselas en la difícil existencia de la posguerra. Un universo de rostros con el que Modiano reconstruye un carné de identidad personal. Pero también el cuadro de una época extraña en la que se presiente el desastre. Un texto autobiográfico clave para entender la obra de este extraordinario autor”.

     

    Un Pedigrí cayó en mis manos como deberían llegar todos los libros: de casualidad. “Lo lees y me dices qué tal”, me dijeron. La frase, según he descubierto a lo largo de los años, no suele encerrar las mejores promesas, pero hay concesiones con la vida que debemos hacer. Leer los libros que nos ceden desinteresadamente, a cambio de nuestra mera opinión, es una.

    Hacerle el feo al libro de un Premio Nobel, además, tampoco es una opción que escogería. Cuando la cartera no puede afrontar el costo de la fama momentánea –lejana de la ya consolidada– que otorga el galardón, hay que aprovechar las opciones más baratas para descubrir por qué ese autor en especial fue honrado con semejante distinción. ¿Pude descubrirlo con Un pedigrí? Digamos que casi.

    Patrick Modiano narra en este libro sus primeros años de vida en una suerte de autobiografía-documental. Como si no quisiera adentrarse demasiado, Modiano escribe de sí mismo lo más lejos posible, casi como si estuviera enumerando las vicisitudes de un vecino. Él mismo lo acepta:

    “Escribo estas páginas como se levanta un acta o como se redacta un currículum vitae, a título documental y, seguramente, para liquidar de una vez una vida que no era la mía. Sólo es una simple y fina capa de hechos y gestos. No tengo nada que confesar ni nada que dilucidar y no siento afición alguna vez por la introspección ni por los exámenes de conciencia”.

    Así de contundente: lo suyo no llega ni a la catarsis. De hecho, conforme la narración progresa, uno se pregunta si el joven Modiano tenía hielo en las venas: ¿Pero por qué no se queja, por qué no se lamenta, acaso nunca hubo un asomo de rebelión en Patrick?, podríamos preguntarnos. Lo hubo, por supuesto que lo hubo, pero Modiano no adelanta nada y deja que sean los propios hechos los que hablen por él. Es resaltable la sola vez que deja el tono de documental para hablar de sus sentimientos, pues lo hace de forma rápida y escueta, dedicando apenas una breve línea para aceptar que “nada de lo que cuente aquí me afecta muy hondo”. Aunque podríamos especular que a lo mejor no es hiel en vez de sangre la de Modiano, sino una increíble resiliencia.

    Lo cierto es que el tono de “acta” es un arma de doble filo: puede llegar a ser muy aburrido o muy sugerente. Lo primero, pues Modiano no duda en exponernos los detalles de su vida sin explicación alguna. Vemos pasar ante nosotros una multitud de personajes, nombres extranjeros con sus propias genealogías, yendo y viniendo a su antojo en un libro al que no le importa que no tengamos idea de la Francia de la posguerra ni de a dónde quiere llegar el escritor con el recuento de su historia personal. Sin embargo, para quienes tengan conocimiento respecto a la época o el país, o les guste el tema o el mero chisme, puede funcionar maravillosamente, lo mismo que para quienes estén familiarizados con otras obras de Modiano.

    Pero también puede ser, en efecto, altamente sugerente para quienes simplemente son capaces de detenerse en la calle para revisar un papel tirado, en espera de descubrir un jugoso secreto. Así funciona Modiano en este libro: entre tanta palabrería, uno esperaría que en algún momento algo ocurra, una explosión, un golpe… Aunque lo único que explote, al final, sea la vida.

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